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miércoles, 8 de junio de 2011

Los Dominios de Silencio

Fuente: verdeseo.cl


Los dejamos con este documento que nos llegó desde Aysén, con increíbles fotos y un impresionante relato de Luigi Solís Uribe:
“Durante la última semana de mayo, un grupo de personas que trabaja en el campo de la zona de Cochrane hizo un gran hallazgo, huemules en el área de inundación de Hidroaysén, en el sector denominado Baker 1. Estas personas, que de una u otra forma han estado ligados al trabajo de investigación con los huemules de esa zona, manifiestan en esta carta sus sentimientos y visión sobre lo que sucederá con estos animales en esa área. A través de un relato sincero, nos cuentan como lograron dar con los huemules, especialmente con uno de ellos, el macho Silencio. Este huemul fue marcado, por los investigadores y las personas locales que aparecen aquí, hace ya 5 años y por lo que se conoce la historia de su vida. Este honesto relato, más que generar controversia trata de transmitir la emoción de personas que aman su tierra y sus habitantes como el huemul. Con el mismo esfuero que han logrado salir adelante en una región remota como Aysén, aquí manifiestan su postura y sentimientos sobre los cambios que se vienen al estar ligados al futuro de los animales como el huemul, ya que ellos como Silencio quiere decidir su propio destino.” (Extracto del documento)

http://verdeseo.files.wordpress.com/2011/06/los-dominios-de-silencio.pdf

sábado, 21 de mayo de 2011

Quién paga los costos de Hidroaysén

Fuente: www.sentidoscomunes.cl
Por Camila Romero, Estudia Agronomía en la Universidad Católica y trabaja en temas de Sustentabilidad en la FEUC. @czromerob
flickr.com/photos/jpgarnham
El conflicto ambiental en Chile es un tema muy antiguo, que ha tenido altos y bajos, muchas víctimas entre medio, muchos cambios de posición dentro de sus participantes y, la mayoría de las veces, las demandas han quedado resumidas a meros acuerdos resolutivos que derivan en una responsabilidad social empresarial poco coherente con la problemática. O simplemente, una limpieza de imagen.
HidroAysén hoy se presenta como el emblema de los intereses económicos y políticos -de todas partes- y de las fallas y vacíos del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, que pasa por alto la participación ciudadana y la autonomía, en este caso, de la región de Aysén, como reserva de vida.  El manejo comunicacional que han tenido las personas de Endesa, comprándose todos los medios de comunicación masivos, ha desplazado la posibilidad de la ciudadanía para informarse, haciéndonos caer en la falsa situación de crisis energética y planteando que en cualquier momento nos quedaremos a oscuras. En ese contexto, HidroAysén pretende presentarse como el gran salvador que nos hará crecer económicamente y nos hará mejorar nuestra calidad de vida con una energía 100% limpia. Ahora ¿quiénes pagan las externalidades negativas de este proyecto? Aysén… Y bueno, como diría el gobierno de turno, son los costos del crecimiento económico -crecimiento deseado por ellos y avalado por todos los sectores políticos-.
Me pregunto hasta cuándo se seguirá pensando en un modelo de crecimiento como éste, que plantea que los costos que hay que pagar son deseables para Chile -y nos condicionan a desearlos y creer desde pequeños-. ¿Por qué en este largo país, rico en recursos naturales, no se es capaz de innovar y, como nos gusta tanto mirar hacia fuera, copiar las políticas energéticas limpias de otros países en base a sus recursos, que en muchos casos no son un cuarto de lo que hoy tenemos en nuestro país? Yo creo que muchos tenemos las respuestas, con nombre y apellido incluso, que se basan en intereses económicos mayores y la falta de ganas de invertir por parte del empresariado, ya que implicaría un poco menos de ganancias. El Gobierno, en tanto, en estos momentos es pasivo en materia de políticas energéticas. Así, lo que debería ser un servicio, ha pasado a ser un negocio, transformándose en un problema menos, en un modelo económicamente rentable.
Lo que está claro en esto es la poca valoración que se tiene por nuestro patrimonio, en este caso por la Patagonia. Las políticas que alguna vez existieron para potenciar un programa de eficiencia energética durante los últimos años se han visto desplazadas, como lo fue en su momento con la aprobación de Castilla, que pasó prácticamente desapercibida, y los muchos otros proyectos que están siendo evaluados. Hoy simplemente no existe ninguna voluntad política para terminar con destruir nuestro medioambiente y para solucionar las problemáticas socioambientales de muchas personas a lo largo del país. Reflejo de esto es la situación que hoy se vive en la zona de Quinteros y Puchuncaví, con un conflicto desde hace más de 30 años y que hasta el día de hoy no tiene una solución ni una fiscalización sobre la contaminación y la sobre carga que existe en la zona. En este escenario aparecen los políticos que se limpian las manos y dejan la responsabilidad a la voluntad de las grandes empresas. Mientras tanto, el movimiento social está cada día más deteriorado producto del desgaste de energías que han involucrado en estos procesos y, dadas las nulas o pocas respuestas que reciben,  se conforman con soluciones parche.
Esto es reflejo de un sistema que se basa en los arreglines de bigotes entre los peces gordos, dineros para compensar a los grandes poderes económicos que llegasen a ser afectados y caramelos para los que no tienen voz, para que así no interfieran en sus procesos.

El falso discurso de Hidroaysén y el agua

Fuente: www.sentidoscomunes.cl
Por Colombina Schaeffer, Socióloga UC; Directora de VerDeseo; Investigadora Adjunta del Programa Chile Sustentable; Cursando Doctorado en Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad de Sydney (Australia).
flickr.com/photos/mbilbao
El spot de HidroAysén, A favor del agua, me revuelve el estómago. De hecho, sólo verlo puso en marcha las neuronas para decir algo al respecto. Y es que esta vez, lamentablemente, lo hicieron “bien”. Bien entre comillas, porque si de algo así como ética, responsabilidad social empresarial (RSE), o de ser algo cercano a una “buena empresa” se trata, ni hablar.
A favor del agua omite cualquier referencia al proyecto concreto de construir cinco represas en la Patagonia chilena, sus impactos, cómo se verá y qué implica para el país. Por el contrario, se concentra en el miedo a la falta de energía (nuevamente), y en mostrarse como una alternativa. Esta vez, eso sí, de una forma mucho más inteligente que la anterior. HidroAysén deja de ser tubos, represas, polvo, inundaciones, líneas de transmisión, monopolio energético y del agua, matriz eléctrica concentrada y muchos otros, para transformarse en algo así como un azul río que fluye y nos da energía tan limpia como esa agua prístina que corre por él. Es verde, es sustentable, es fresca, es simplemente agua que nos permitirá desarrollarnos. Esa es la pomada que nos vende HidroAysén y parece que los comunicadores estratégicos hicieron la tarea, porque vaya que logran dirigir la atención lo más lejos posible del meollo del problema y de por qué decir no de HidroAysén.
Partamos por algo que no puedo dejar de mencionar: Chile no tiene agua en Aysén. ENDESA y Colbún tienen agua en Aysén, son los dueños del agua, ya que en Chile el agua es privada. Todo el discurso relativo a la necesidad de energía propia, independiente, chilena es falso y además niega realidades incluso crueles vividas por los mismos agricultores a orillas del río Baker. ¿Por qué? Porque ellos mismos no pueden obtener derechos de agua y por ende utilizar ni siquiera un pequeño porcentaje del agua del río más caudaloso de Chile. La misma Endesa se niega a ello, con el argumento de que podría poner en peligro sus propios derechos de agua, adquiridos durante la dictadura gratuitamente. Es más: al parecer más que el agua, lo que les interesa es que ojalá no haya nadie instalado allí donde planifican hace años construir sus proyectos, nadie ni ningún emprendimiento productivo que pueda competir o generar ruido a la hora de instalarse con sus mega represas. Finalmente, si vamos más allá, cabe destacar que ENDESA fue comprada por ENEL, transnacional italiana. Por ende, el agua está muy lejos de ser chilena en este caso.
El segundo punto, poco discutido cuando se ha hablado no sólo de HidroAysén, sino que de grandes embalses (ver nota al final), refiere a la situación mundial en lo relativo a este tipo de energía. Creo relevante mencionar que las controversias en torno a las grandes represas no son ni han sido menores en el mundo. Ha sido tanto el ruido generado y el nivel conflictividad que el Banco Mundial y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) patrocinaron la realización de talleres en Gland (Suiza, 1997), sentando a todos los interesados a la misma mesa. Lo anterior dio paso a la creación, en mayo de 1998, de la World Commission on Dams (WCD).
Esta Comisión, cuyo mandato duraba 2 años, llevó a cabo una de las evaluaciones más completas y comprensivas de los grandes embalses, sentando en la misma mesa a miembros del gobierno, la academia, la industria y la sociedad civil. Uno de los productos generados fue un marco para la toma de decisiones respecto de grandes embalses, basado en el reconocimiento de los derechos y la consideración de los riesgos de todas las partes interesadas.
El Banco Mundial y la Asociación Internacional de Hidroelectricidad han aprobado las prioridades estratégicas establecidas por la WCD y los Estados miembros de la Unión Europea han decidido que los créditos de carbono de grandes represas pueden ser vendidos dentro del mercado europeo siempre y cuando los proyectos cumplan con los criterios del marco establecido por la WCD.
¿A qué viene todo lo anterior y qué relación tiene con HidroAysén? Bueno, que si uno se detiene y revisa estos criterios (ver tabla resumen al final) dan simplemente ganas de llorar al compararlos con lo que sucede en Chile. Los criterios suponen tantas cosas que en Chile ni siquiera vislumbramos, empezando por una política energética explícita, que inmediatamente HidroAysén se iría para la casa si este proyecto fuera evaluado con una lupa como ésa. Además, la discusión de la WCD nos demuestra cómo quienes se oponen a este proyecto no están locos y peleando por pelear, o porque les gustan los arbolitos. Que controversias por el modo de generación eléctrica han sido tema a lo largo del mundo varias veces, desembocando en algunos casos en cambios importantes de paradigma que le han cambiado la cara a regiones enteras de países (pensemos en el caso de Tasmania en Australia).
Así las cosas, si bien energía a partir del agua puede sonar muy bonito, la pregunta de fondo es qué tipo de energía. Existen los proyectos hidroeléctricos de gran y de pequeña escala. Existen las represas de pasada. Existe mucho más que HidroAysén y la cosa no es tan sencilla como agua que corre y nos entrega su energía. Ojalá así fuera.
Lo preocupante es que en Chile una empresa como HidroAysén pueda generar spots como éste (o el anterior) y no pagar ninguna consecuencia, faltando incluso a la verdad. Los distintos estudios de opinión (IPSOS, UNAB) demuestran que la mayoría de los chilenos están en contra de este proyecto, sin embargo, uno no puede elegir a los generadores de energía ni cambiarse si éstos hacen las cosas mal. En todo caso, tampoco creo que les importara si nos cambiáramos, ya que la energía no es para nosotros, sino que para las grandes mineras en el norte de Chile y con ellas los contratos ya están arreglados. Sólo nos queda la última, pero siempre presente, herramienta ciudadana: organizarnos, hablar, informarnos e informar, salir a las calles y decir de todas las maneras posibles: ¡NO A HIDROAYSÉN!
Nota: La WCD adoptó la definición de la Comisión Internacional de Grandes Represas (ICOLD), que define como “grandes represas” aquellas con una altura de 15 metros o más. Si las represas tienen entre 5 y 15 metros de altura y un volumen de reserva mayor a 3 millones de m3, también son clasificadas como “grandes represas”.
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Resumen de las recomendaciones clave de la WCD (elaborado por International Rivers en base a al Informe de la WCD, traducción propia):
1. Las necesidades y objetivos del desarrollo debe ser claramente formulados a través de procesos participativos y abiertos, antes de que varias opciones de proyectos sean identificadas.
2. Una evaluación comprensiva y balanceada de todas las opciones debe ser llevada a cabo, dando a los aspectos sociales y ambientales la misma importancia que a los factores técnicos, económicos y financieros.
3. Antes de tomar la decisión de construir una nueva represa, elementos sociales y ambientales pendientes de represas existentes deben ser tratados y los beneficios de los proyectos existentes maximizados.
4. Todos los interesados y afectados deben tener la oportunidad de participar informadamente en los procesos de toma de decisión relacionados con las grandes represas a través de foros participativos. La aceptación pública de todas las decisiones clave debe ser demostrada. Las decisiones que afecten a pueblos originarios deben ser tomadas con su consentimiento libre, previo e informado.
5. El proyecto debe proveer los derechos a las personas afectadas para mejorar sus condiciones de vida y asegurar que recibirán la parte prioritaria de los beneficios del proyecto (más allá de la compensación de sus pérdidas). Las personas afectadas incluyen a las comunidades que viven río abajo de las represas y aquellos afectados por la infraestructura relacionada con el proyecto, como las líneas de transmisión y los canales de irrigación.
6. Las personas afectadas deben ser capaces de negociar acuerdos mutuamente acordados y legalmente vinculantes para asegurar la implementación de derechos de mitigación, reasentamiento y desarrollo.
7. El proyecto debe ser seleccionado basado en una evaluación, a nivel de la cuenca, del ecosistema y de un intento por evitar impactos significativos sobre especies amenazadas y en peligro.
8. El proyecto debe proveer la liberación de caudales ambientales para mantener los ecosistemas aguas abajo.
9. Se deben desarrollar y costear mecanismos para asegurar el cumplimiento de las regulaciones y de los acuerdos negociados; se deben establecer los mecanismos de cumplimiento, y este último debe ser evaluado de manera independiente.
10. Una represa no debe ser construida en un río compartido si otros Estados ribereños levantan una objeción que es confirmada por un panel independiente.

Carta abierta de Manfred Max-Neef a Piñera por Hidroaysén

CARTA ABIERTA AL SEÑOR
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
DON SEBASTIÁN PIÑERA
Señor Presidente:
Con el respeto que me merece su persona y su investidura, me permito en mi calidad de ciudadano libre de compromisos políticos, empresariales e institucionales,  plantearle algunas preguntas y un comentario en relación al megaproyecto Hidroaysén, próximo a ser votado en cuanto a su factibilidad.
Preguntas:
¿Está usted dispuesto a cargar en su conciencia el que bajo su presidencia se haya aprobado el más brutal megaproyecto de la historia de Chile, en cuanto a sus devastadores impactos ambientales, sociales y culturales?
¿Imagina usted el infierno de impacto social y cultural que significará para los asentamientos humanos de la región vivir diez o doce años rodeados de megamaquinarias y de miles de trabajadores no locales destruyendo y devastando su entorno, su cotidianeidad, sus costumbres y su tranquilidad familiar? ¿Está usted dispuesto a cargar eso en su conciencia?
¿Piensa usted que una línea de transmisión de 2.300 kilómetros con torres de 70 metros de altura (equivalentes a edificios de 20 a 25 pisos) cada 400 metros, que, según análisis preliminares basados en peticiones mineras realizadas por y para los interesados, fragmentaría 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas, es algo liviano como para cargas en su conciencia?
¿Ha pensado usted que una franja de 2.300 kilómetros de largo por 100 metros de ancho para instalar las torres significan 23.000 hectáreas de total deforestación? Cuatro veces más que las presuntas hectáreas que serán inundadas por las represas. En adición a lo anterior, ¿ha reflexionado usted sobre la descomunal destrucción de naturaleza que significará trasladar, desde unos pocos puertos, 5.750 torres de esa magnitud a su lugar de emplazamiento? ¿Vale la pena eso en la conciencia?
De concretarse la construcción de dicha línea, Chile podrá sentirse “orgulloso” de haber generado la cicatriz más grande del planeta. ¿Cabría tal “orgullo” en su conciencia?
Es un hecho que, a pesar de la desinformación, la publicidad maliciosa, las presiones y las tácticas de seducción locales a través de regalitos realizadas por la empresa,  una clara mayoría ciudadana se manifiesta contraria al proyecto.  ¿Siendo nuestro país una presunta democracia, cabe en su conciencia que esa ciudadanía que hizo posible que usted fuera Presidente, no sea respetada?
Muchos sabemos, y desde luego usted también sabe, los múltiples vicios que se han cometido en el Estudio de Impacto Ambiental. No sólo el haber despreciado e ignorado totalmente la participación y las observaciones ciudadanas que la ley garantiza. Ha habido mentiras, descalificaciones y adulteraciones de todo tipo, que resultan inaceptables para una ciudadanía responsable y preocupada por un futuro digno para el país. El resultado final, de aprobarse el proyecto, sería el de constatar una vez más, que vivimos en un país que practica toda clase de rituales democráticos falsificados y enmascarados, de tal manera que el poder y el dinero acaben siempre siendo los vencedores. ¿Estaría usted dispuesto a corroborar esta verdad con su conciencia?
El hecho de que la construcción de las represas se presente como un proyecto distinto y separado del de la línea de transmisión es no sólo una bofetada al sentido común, sino una grave ofensa a la inteligencia ciudadana. La más elemental honestidad y transparencia institucionales (de que tanto se habla como propósito del Gobierno) obligaría a evaluar lo que realmente corresponde; es decir un solo proyecto que incluye represas y línea de transmisión. El hecho que no se haga como corresponde es obvio. El rechazo del proyecto sería casi seguro. ¿Está usted dispuesto a legitimar este tipo de truco en su consciencia?
Comentario
Permítame aclararle, señor Presidente, que no soy un “terrorista ambientalista” ni un fundamentalista fanático. Tengo un prestigio internacional bien ganado y consolidado como intelectual que ha trabajado en el diseño de alternativas económicas y de desarrollo que eviten los desastres locales y globales que estamos experimentado tan duramente en las últimas décadas. Para mí, respeto a todas las formas de vida, amor a la Naturaleza, belleza, felicidad, dignidad, bienestar y calidad de vida, son componentes que no pueden ni deben estar marginados del concepto de desarrollo. Es más, sostengo con toda mi fuerza que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar sobre la reverencia por vida; de todas las manifestaciones de la vida. ¿Cuántos de estos principios respeta el monstruo de Hidroaysén?
Usted ha manifestado en múltiples oportunidades que Chile está próximo a ser un país desarrollado. ¿Cómo entiende usted el desarrollo? ¿Se trata de alcanzar un determinado PIB per capita? En mi opinión se trata de cumplir con las condiciones que acabo de enumerar. Y para cumplirlas nos falta mucho, muchísimo, señor Presidente. Desde luego que favorecer proyectos como Hidroaysén, que prioritariamente contribuyen al enriquecimiento de corporaciones trasnacionales que no le deben ninguna lealtad a Chile, nos aleja aún más del verdadero desarrollo que necesitamos.
Aún cuando no existe entre usted y yo una amistad profunda, hemos mantenido cordiales relaciones personales desde hace muchos años. He apreciado su inteligencia y sus capacidades. Del mismo modo me fui formando la impresión de que usted era uno de los pocos políticos sensibles al medioambiente y amante de la naturaleza. A pesar de que no voté por usted, me sentí contento de que tendríamos un Presidente capaz de concebir un desarrollo armónico entre economía y Naturaleza. Me apenaría mucho, no sólo por mí, sino por usted, el poder haberme equivocado.
Hago votos, señor Presidente porque inicie usted un diálogo profundo con su conciencia. Quienes realmente amamos la notable belleza de nuestro país sinceramente lo esperamos.
Saluda a usted cordial y respetuosamente,
Prof. Dr. h. c. Manfred Max-Neef
Ex Rector
Director Instituto de Economía
Universidad Austral de Chile

Las frases para el bronce de Laurence Golborne tras aprobación de HidroAysén

Fuente:VeoVerde

Laurence Golborne era el personaje que todos buscaban luego de la polémica aprobación del proyecto de HidroAysén. Sin embargo, se mantuvo oculto de los medios, esperando, probablemente, que todo se calmara un poco antes de enfrentar a la opinión pública. Pero finalmente lo hizo y fue Radio Cooperativa quien reprodujo sus dichos. Estas fueron algunas de sus frases para el bronce:
- “Si el 95 por ciento de la ciudadanía está saliendo a las calles a protestar, ahí hay un tema, pero yo creo que esto no es tan así y le pediría a la gente que se informe y que analice las alternativas que el país tiene”.
- “La verdad no tengo la información en detalle de cuál es la opinión general de la ciudadanía, (pero) yo converso con mucha gente y no todo el mundo está en contra”
- “No estaba al tanto, me enteré hoy. La señora Cecilia Morel jamás me ha tocado este tema y el Presidente jamás me ha dado una instrucción ni me ha hablado respecto a este tema, en términos de lo que deba o no deba hacer”. (Referente a la “sorpresiva” donación de un millón de euros por parte de Endesa a una fundación de la primera dama)
- “No veo que conexión tiene que un señor sea hermano de la primera dama y que además trabaja en una empresa. La gente trabaja, tiene familiares, lo importante no es eso es el accionar de la gente”.
¿Qué opinan de los dichos de nuestro ministro de Energía? Queremos saber sus opiniones.

viernes, 20 de mayo de 2011

HidroAysén, Un gran negocio para pocos

En Chile, al parecer, el hacer dinero fácil a costa del medio ambiente es bien visto por el gobierno y los grandes grupos económicos. Un proyecto ideal para un inversionista es aquel que presenta un bajo riesgo, un retorno de la inversión en el corto plazo, una demanda creciente asegurada, bajos costos de operación y una larga vida. Hidroaysén nace bajo esta premisa, siendo una máquina de hacer dinero para inversionistas extranjeros con el apoyo de algunos locales, y creando energía que mayormente será utilizada por empresas mineras, las que también son inversiones extranjeras.
Foto: Juan Pablo Garnham
Foto: Juan Pablo Garnham
Para los inversionistas, las fortalezas del negocio Hidroaysén es su bajo riesgo. Primero, utiliza una tecnología con más de 130 años de conocimiento, la cual no reviste ningún desafío tecnológico, ni de ingeniería. Por otro lado, estará alimentado por una fuente prácticamente inagotable de agua proveniente de los ríos Baker y Pascua que se caracterizan por presentar caudales abundantes, prácticamente sin variación, los que indirectamente se alimentan de los deshielos de los majestuosos Campos de Hielo Norte y Sur. Por otro lado, las debilidades de este negocio no son muchas, salvo un pequeño detalle ambiental que significa la deforestación directa de 30.000 hectáreas y una cicatriz de torres de alta tensión de 70 metros de altura que cruzarían 2.300 kms. desde la Patagonia, a través de seis parques naciones, 11 reservas nacionales, 26 terrenos prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas privadas protegidas, sólo para conectarse con el Sistema Interconectado Central (SIC).
Pero como éste es un negocio de verdad, dentro de la estrategia de inversión se incluye el financiamiento para que algunos personajes claves, pertenecientes tanto al aparato público como al mundo político, puedan burlar la escasa legislación ambiental que existe en el país y extorsionar la mente de los chilenos catalogando a Hidroaysén como la única alternativa sustentable para alcanzar el sueño de un país desarrollado. Lo que por supuesto no es cierto.
Hidroaysén pretende incorporar una potencia de 2.750 MW al Sistema Interconectado Central (SIC), que se extiende entre las regiones de Atacama y Los Lagos. Las centrales tendrían una capacidad de generación media anual de 18.430 GWh, lo que equivale al 35% de lo que Chile consumió el año 2008. Si bien la inversión no es menor, cercana a US$ 3.200 millones, una estimación rápida indica que este negocio es muy rentable y tendrá ventas anuales seguras por unos US$ 2.000 millones ($900 mil millones de pesos), con costos operacionales muy bajos. Si cada chileno pudiera ser inversionista, tendría que invertir $85.000 pesos hoy y recibiría una pensión vitalicia entorno a los $ 40.000 anuales, la cual se heredaría hasta uno o dos generaciones más, porque después de ello las represas se llenan de sedimentos, dejan de operar y el proyecto es desechado. Si fuera posible, la pregunta sería: ¿Cuántos chilenos regalarían la Patagonia para recibir $40 lucas al año? El problema es que ni siquiera nos dejan participar de tan lucrativo negocio, dado que sólo está reservado para unos pocos.
Las alternativas a Hidroaysén
Según estimaciones de Enap, Chile tiene un potencial geotérmico real y viable de 3.350 MW, un 20% más que toda la capacidad de las centrales proyectadas en Aysén. Hace algunos años, la empresa energética estatal se unió a la minera local Antofagasta Minerals, para desarrollar proyectos geotérmicos conjuntos, en busca de aliviar la estrechez energética que vive el país. Sin resultados reales, salvo estudios que confirman que la geotermia si es una alternativa energética, en mayo de este año, Enap vendió a la australiana Origin Energy su participación (40%) de esta empresa, llamada Energía Andina, en poco más de US$ 12 millones de dólares, argumentando que debía enfocarse en su negocios actuales.
Si pensamos que nuestra única empresa estatal dedicada al rubro energético cede a manos de privados y operadores internacionales el desarrollo del potencial geotérmico de nuestro país, a un valor discutible en comparación al aporte potencial de estos recursos, entonces el discurso del gobierno actual de alcanzar el desarrollo potenciando fuentes energéticas renovables se contradice con sus acciones reales.  Caso contrario es el de otros países con potencial geotérmico que si se han tomado en serio el desarrollo de esta energía. Por ejemplo, Indonesia fue centro de atención en 2008 cuando anunció un plan para desarrollar 6.900 MW de capacidad de generación geotérmica (3 veces Hidroaysén)Japón fue uno de los pioneros en este campo y actualmente cuenta con un total de 535 MW de capacidad de generación. En Europa, Islandia es líder indiscutido en la materia gracias a una tierra geológicamente privilegiada para ello, y en estos momentos proyecta vender electricidad producida con energía geotérmica al resto de Europa. Alemania, por su parte, tiene 5 plantas pequeñas de energía geotérmica en funcionamiento y otras 150 en proceso de diseño y construcción. Los alemanes creen que su potencial podría llegar a ser 600 veces superior al consumo de energía actual de ese país.
Foto: Juan Pablo Garnham
Foto: Juan Pablo Garnham
En cuanto a la energía solar, con los niveles de eficiencia que tiene en la actualidad, si solo se usarán 7.500 hectáreas, menos del 1% de la superficie de la Región de Atacama, podrían generarse del orden de los 3.000 MW de electricidad, cantidad similar a la de Hidroaysén.  En este ámbito, un caso ejemplar es España, quien para el año 2010 se había comprometido a producir el 12% de su energía mediante alternativas renovables. Después de 4 años de desarrollo, España cuenta hoy con 4.200 MW (1,5 veces Hidroaysén) producidos gracias a plantas fotovoltaícas y termosolares. Esto equivale a un 4% de la energía eléctrica consumida por ese país, y a casi el 50% de lo que necesita Chile. El éxito de España demuestra que la energía solar es económicamente viable hoy.
Otra energía que podría completar la matriz energética, pero es escaso lo que se que se hace respecto a ello en nuestro país, es la que se produce a partir de la biomasa. Actualmente, nuestras industrias forestales, vitivinícolas, pisqueras y agrícolas, producen miles de toneladas de biomasa de alta calidad que son desechadas y que podrían ser usadas para producir energía. Así también, la producción de biogas a partir de rellenos sanitarios es otra alternativa real para producir energía. Una tonelada de basura produce entre 150 y 200 M³ de gas, con un contenido de metano que oscila entre el 50 y el 60 por ciento. El metano, 22 veces más dañino que el CO2 para el “calentamiento global”, puede ser usado para generar energía eléctrica. Para esto se transforma en CO2, con el consecuente beneficio ambiental.
Por último, existe la energía mareomotriz que hace referencia al potencial energético contenido por los océanos. Esta energía está desarrollándose aún, y no precisamente en Chile, pero ya existen casos exitosos. En el futuro el país podría emplearla en sus más de 4.000 kms de costa. Un ejemplo fácil es el canal de Chacao que, producto de la variación de las mareas, posee corrientes que alcanzan los 8 nudos. Si se hace la analogía con una turbina eólica, esta fuerza generaría 300 veces más energía que la producida por el viento en un motor de similares características.
Estas alternativas para Chile son viables, pero acá la energía es un gran negocio corporativo donde son pocos los beneficiados y, por definición, las ganancias no son para los chilenos, sino al contrario nosotros somos los que pagamos la cuenta de la luz, una de las más caras del mundo. Lo peor es que estamos en manos de accionistas internacionales que exigen rentabilidad, grupos económicos locales que buscan más poder y operadores políticos que literalmente están vendiendo la patria, permitiendo la violación ambiental, y traicionando en lo más profundo a quienes creen en la democracia chilena y votaron ya sea por el gobierno anterior o por “la nueva forma de gobernar”. Queda claro que Hidroaysén es un negocio de ejecutivos y políticos sentados en sillones de Santiago, Madrid y Roma, sin consciencia ecológica, obsesionados por el dinero fácil para sus empresitas, cuyo método más efectivo es internalizar los beneficios y socializar las pérdidas.
(*) Cristian García Schneider es ingeniero industrial, candidato a Master en Energías Sustentables, Universidad RMIT, Australia.

Fuente: verdeseo.cl